domingo, enero 07, 2007




Mi vida se deshace como lágrimas a la deriva
siento como mi corazón se retuerce y se comprime
como cae a pedazos y sin vida

mis lágrimas humedecen mi almohada
odio mis gustos, mis cantos, mis letras
odio mi cuerpo, mi cabeza, mi vida
ya no tiene sentido
nada de lo que haga parece tener brillo

las sombras se camuflan entre mis paredes oscuras
y mi llanto no despierta a nadie

ya mi alma se encuentra vacía.

necesito tú voz,
que me de ese calor

necesito de tús palabras que me calmen este sufrir
pero al parecer no hay vuelta atrás

pero al parecer, ya no quieres nada más.

necesito hablarte, pero me da miedo lo que pueda pasar

las palabras necias abundan en mi paladar.
por mi culpa he llamado a mi propio asesino

que me mata lenta pero acertadamente
como mi propia daga,
con mi propia sangre surca mis entrañas

convierte mis sentidos, se vuelven una nada.

Ya no puedo seguir así

mis manos tiemblan tan solo al pensar

que ya quizás,
no te pueda volver a hablar

me estoy muriendo, poco a poco
falleciendo...




domingo, julio 23, 2006

Un vuelo a la oscuridad

La televisión parpadea y produce en mi habitación colores abstractos, casi imperceptibles a mis ojos cerrados.

En mi memoria genero escenas cambiables a mi antojo mientras mis extremidades desnudas yacen entre las sabanas arrugadas. Me levanto sin tener una dirección definida. Tiento lo frío del suelo que va traspasando mis pies, ya cerca de la ventana, escabullo mis dedos entre las cortinas semi abiertas, y dirijo la mirada hacia la calle. Observo la silueta del hombre que hace unos minutos me acompañaba, y maldigo el momento en que sus palabras traspasaron mi pecho y destruyeron lo único que quedaba en mi interior. Se fue… y el viento en las alturas de este edificio se torna más fuerte, la sabana que me cubría cae suave a mi lado. ¡Es todo! Pienso, …luego que las lágrimas dibujaron en mi rostro, figuras sin sentido, filtro oxigeno con mis pulmones nicotinados y me lanzo al vacío intentando traspasar las sombras, la gente, el tiempo, lo razonable y alcanzarlo,… alcanzarlo.


miércoles, febrero 22, 2006

Roce tú nombre


Rocé tú nombre
Estaba escrito en tinta de estrellas
Manipulado por la naturaleza
Guiado por el viento
Olía a dulzor inconmensurable
Y cada letra tocada en puntas y vértices
Lo note...
Serías mi colección
De vocales y consonantes
Las recogí con dedos de seda
Las envolví con tela de ternura
Las guarde en la cartera de mi corazón
Moví maquillaje, espejo, lápices y libreta
Llaves y billetera
Las coloque en orden y mentalice el significado
Materialice tú persona
Así diste un vuelco en mí
Absorbiste cada partícula de amor
Cogiste mis más intrínsecos placeres
Y ahora solo tú eres mi razón
Existir es sinónimo de ti
Besar es una orquesta de violines
Un poema de locuras de alguien cegada de cariño
Enamorada es más que una palabra
Es un sentimiento indisoluble
Está inherente como los obligados bocados de soplo
Emerjo de mi ahogada mente
Y vuelvo a la realidad
Tropiezo con rocas que impiden mi tranquilidad
Delirantes sentimientos de momento
Nada más...
Solo una palabra recuerdo que se adjunta a tú nombre
Un te amo
Y un
Cada día más...


[fue y será, para ti *]



domingo, diciembre 18, 2005

un café *


Un Café...










[...]

Necesito un café cargado
Con tres de azúcar
De aroma intenso
Que desvíe mi mente a otra parte
Donde encuentre notas musicales
Palabras apropiadas
Me encuentro flotando
En un cielo de ilusiones
Estoy nadando
En un mar de emociones
Te recuerdo a cada instante
Te amo intensamente
Te extraño...,
Cada segundo sin verte se hace eterno
Y los momentos a tú lado tan breves
Quisiera eternamente seguir tú mirada
Rozar tus manos y labios
Acariciar tú carita
Hacerte sonreír
Y tocar tú nariz
Quiero un café...
Por favor
Cargado...será mejor
Y junto a ti, ya no necesito el azúcar
Endulzas todo a tú alrededor

[...
]

jueves, diciembre 01, 2005

delirio *





Temblaba en el viento como la última hoja de un árbol moribundo, me acerco unos pasos. Sólo se puso rígido por un momento. Intento que la felicidad que estoy sintiendo no sea tan notoria. Nos comunicamos a través de miradas.


Con un beso tímido en la mejilla..., reconozco en un instante que aún lo amo.
Nos reunimos en el mismo sitio donde acostumbrábamos escondernos, refugiados de la realidad, allí donde podíamos soñar juntos, entrelazar nuestros cuerpos, acariciar la piel, romper el silencio.

Es todo... necesito oxigeno, quiero abrazarlo, tocarlo, besarlo, no sé si lo pueda evitar, es como si su aroma quisiera despertar de mi los sentimientos más profundos.
Su mirada es la misma, sigue intacta a pesar de los años, esos ojos de los que me enamoré.

Este silencio me tortura, dime...por favor, que olvidemos por una hora la ética, lo que es correcto y lo que no lo es, olvidemos por 60 minutos, ¡vamos! Toma mi mano, abraza mi cuerpo despacio, desliza tus labios sobre los míos.

Mi mente definitivamente está en otro lugar. No me ha dicho nada, no le he dicho nada, por inercia emprendemos los pasos que nos quedan hacia esa casa olvidada, vacía, cubierta de enredaderas, la que a simple vista es irreconocible, está oculta entre los matorrales,...es nuestro secreto.

Con mis ojos cerrados empujo la puerta,... al descubierto queda el aroma a dejadez, los muebles están cubiertos de polvo, pero aún así es como si el tiempo se hubiera frenado, sigue todo en la misma posición, un frío..., una sensación cruza mi cuerpo, atraviesa mis poros, a media luz distingo su perfil. Un ardor se concentra en la palma de mis manos, mis ojos no se desvían de su boca. Se cierra la puerta en seco, quedamos casi en penumbras, le estrecho la mano y lo dirijo, evitando tropezar, me atrevo a besarlo,... inesperadamente me corresponde.

Nos cubre una energía única, la pasión se apodera de mí ser, un brío de magnetismo, una obsesión. Con fuerza y cuidado resbalamos las manos por entre la ropa que poco a poco olvidamos en el camino, fiebre de locura, nuestros cuerpos adheridos por mi arrebato. Impregnado en mí piel queda ese aroma que enloquece mis sentidos, desafiamos la gravedad por un momento y luego caemos violentamente abrazados entre cojines y mantas, su respiración acelerada me descontrola, sus besos van dejando una estela de humedad sobre mi piel, se detiene el tiempo, me sumerjo en mi realidad, ya no existe nada en mi cabeza más que las sensaciones que provoca el rozar de nuestras extremidades, acaricio con vehemencia su cabello y nos revolcamos a cada momento, inútilmente intento frenar este desorden, pero es imposible de evitar, con un grito me mantengo alerta, ¡que alucinación! Se une a mí, penetra con furor, armónicamente seguimos este juego, un desvarío compartido, sin palabras, su calor me descoloca, nos cubre una atmósfera de delirio vital, agudo, violento, con un tacto indescriptible atraviesa lo más profundo de mí, con delicadeza mantiene vivos los efectos, implacables son su manos recorriendo mis más íntimos rincones.
Me dirijo a su cuello, se que produce en él, insensata malsana, con su boca entre abierta inyecta en sus pulmones bocanadas de aire compartido, mezclado con nuestras esencias, ese aire compuesto de moléculas de pasión, deseo, nos convertimos repentinamente en protagonistas de un misticismo irreal.

Alzo y recojo mis brazos, rozo y toco su alma, unidos, intensifico, aumento, acelero, doy más, su aliento crea en mi fuerza especial, mantengo, ritmo, cuerpos, sudor, rasmillamos entrañas ajenas, por fin mi corazón vive.
El espectro demente que se ha apodero de nuestros espíritus envuelve la habitación, nos detenemos, ambos completos, sonido a silencio, palpante calor, abrazados, entrelazados, con nuestros ojos cerrados nos convertimos en personajes inmóviles de una pintura abstracta, de sinuosa armonía, compuesta de sombras y olor a miel.

Sonrío....apoyada mi mejilla sobre su torso...suspiro.
He podido ver a través de sus pupilas, aún me ama, y yo... aún... lo amo.






pd: La primera línea es como empieza la pelicula SinCity :P que me gusto!..

. S i L e n c e . / Lili

domingo, agosto 07, 2005

No podía creerlo, su sueño se haría realidad, había esperado este momento desde hace muchos años, en su mano un bolso pequeño del que se asomaba una pequeña flor de papel, corría por la calle hacia el sur, su mirada de vez en cuando se nublaba, por sus mejillas unas lágrimas escurridizas, pensaba si había dejado en orden la habitación, pensaba si algún día volvería a ese lugar de cuatro paredes adornadas en fotos de niñez y su pequeña mesita repleta de velas de distintos colores.

Solo corría y corría, empujando a la gente que interrumpía su dirección, sin disculparse, de vez en cuando volvía su mirada hacia atrás.

Ella siempre había querido cantar, sí, en un escenario con mucha gente decía. Se imaginaba con un vestido rosa, y su pelo recogido en un moño, como las damas de esas películas antiguas qué su abuela siempre veía, ahora ella no estaba, pero tenía en mente esos recuerdos, sentada en el sofá de la casa, con la tele sin control remoto, en la falda de su querida abuela, la que la había acompaño desde que tenía memoria.

Llorando de felicidad, sabía que su nona querría verla cantar, sabía que sonreiría desde el cielo, que estaría orgullosa de su nieta.

La pequeña era dulce como un caramelo, unos ojos de color azul cielo, un cuerpo delgado pero ya convertido en mujer y una voz especial que hacía que las canciones se convirtieran en historias y memorias de vida que llegaban a cualquiera quienenes la escucharan ceñir las letras a un ritmo determinado, estaba dispuesta lo que fuera con tal de lograr su objetivo, la fama.

Las nubes comenzaron a apoderarse por completo del cielo y el viento soplaba como nuca, a ella no le importaba, con tal de llegar a la estación a tiempo, estaría bien, sacó el paraguas que tenía guardado en su bolso, uno de esos que se doblan y no ocupan casi nada de espacio, el piso estaba resbaloso desde que las gotitas de lluvia se conviertieron en tormenta. Por fin había llegado, se paro un momento frente a la enorme puerta de madera, había mucha gente, casi todos acompañados por alguien más, señoras gorditas y flacas, pelos rubios o negros, señores de terno y corbata, y otros con buzo térmico de montaña, niños jugando con autitos acompañados por sus padres, se fijó atentamente en una niñita que estaba peinando en un rincón a una muñeca de carita blanca y pelo castaño muy largo. Dio un paso y ¡Aquí estoy! pensó.
Se sentó aislada en una banca alejada de la multitud y seco sus ojos con el pañuelo blanco bordado por su abuela unos años atrás.


Un señor de apariencia astuta, robusto y de cabello gris se acercó , le pregunto si ella era la pequeña que quería cantar. Ella tímidamente afirmó con su cabecita. ¡Pues vamos!, ¡No perdamos más tiempo! Exclamó el señor.
Así tomaron de prisa el tren. Llegando al día siguiente a una ciudad totalmente desconocida para ella.
de repente se preguntaba que hacía ahí, en esa ciudad con un desconocido, pero ya era tarde`para preguntas así.
Con su piel erizada por el frío se abrazaba así misma y por entre sus brazos observaba y seguía, caminando apurada justo detrás del el gran abrigo café que tenía el señor. Luego no sé, quizás una media hora de caminata bajo la lluvia llegaron a un edificio sin pintar con unos botes de basura adornando la entrada, y en la escalera un gato café muy gordo, realmente muy gordo, subió y se encontró con tres cuadros pequeños que llamaron su atención, en cada uno había un mujer diferente y desnuda, recostada en una cama amplia, y en cada cuadro las sabanas eran de diferente color.
Le señalaron una habitación, ella entró temerosa y pensó, que cortinas tan oscuras, pero creo que está bien, una cama y un velador nada más que eso, dejó su bolso encima del colchón y saco su flor de papel, la miró detenidamente, se asombraba de todos sus pliegues mientras comenzaba a pronunciar algunas sílabas, do, do, do, mi, re, sol…dejó su flor a un lado, y estiró los brazos lo más que pudo estaba agotada por el viaje, en lo único que pudo pensar es en dormir. Pero cuando estaba por caer profundamente, se abrió la puerta, entre abrió sus ojos y se dio cuanta de una silueta masculina, le pareció familiar esa forma y entonces recordó el abrigo café, el hombre llevaba entre sus brazos al gran gato de la escalera, sí, ella no sabía que es lo que quería tal señor que la trajo a este lugar, entonces se sentó rápidamente, y se restregó los ojos y después de un largo bostezo. Con usted señor quería hablar, le quiero dar las gracias por traerme aquí, mi sueño siempre ha sido cantar, le dijo. El hombre se acercó, tranquilamente dejo caer de sus brazos el gatito, se sacudió las manos, el polvo se veía levitar en el ambiente, un pequeño rayo de luz iluminó la flor de papel por unos cuantos segundos y desvaneció, él se acercó a ella la miró a los ojos y con una corta risita de maldad la tomó de la cintura, la pequeña se asustó y trató de quitarle las manos, pero él era demasiado fuerte para ella, no pudo, sentía deslizar sus manos frías sobre su frágil y delicado cuerpo, obligada a deshacerse de la ropa, apretaba sus puños tan fuerte que sentía que se destrozarían en cualquier momento, no podía llorar solo estaba desesperada, y la conciencia no paraba de formular la pregunta, esa pregunta que la torturaba, ese consejo que había recibido tiempo atrás cuando tenía unos dos años menos ¡No le hables a desconocidos!, el hombre la tocaba bruscamente le apretaba las muñecas para afirmarla y le decía con una voz ronca que no gritara, que este era su verdadero futuro, y reía.

Pasó una hora, antes que el hombre se fuera y la dejara sola. Ella estaba sumergida en un rincón de la habitación, ahí donde la luz del farol de la calle llegaba tenue, sin intensidad. Ahí donde el frío era incontrolable, ahí donde nadie la podía alcanzar con la mirada, quería correr, pero algo le impedía reaccionar, unas lágrimas de tristeza e impotencia yacían inmóviles dentro de sus cristalinos ojos, se sentía sucia, usada, tiritaba de miedo, necesitaba que la abrazarán, fuerte, e intensamente. Abrazaba sus rodillas, mientras que afuera el cielo lloraba por ella.


miércoles, agosto 03, 2005

Complejo de vampiro...


Mi novia cree que me estoy volviendo loco, pero no sabe que todos mis actos son normales, desde que ese tipo de capa negra apareció en mi cuarto para decir que yo no era el que todos dicen, sí poh, ese mismo que toda mi familia dice que era, el cabro estudioso, que le va bien en la universidad y que para rematar todo es perfecto mi polola me ama y es hermosa, pero ellos no tienen idea, desde ese día para mi, la vida cambio radicalmente. Resulta que, haber si recuerdo bien fue para el 31 de octubre, sí, porque mis hermanos más chicos estaban locos por ir a buscar dulces por el pasaje en que vivimos, por supuesto yo no estaba ni ahí con eso de la noche de brujas, llamé a mi polola para que viniera a mi casa, porque mis papás se iban a una reunión de amigos y a mi me dejaron encerrado ese día, así que ella no me dio ni un pero, y estaba como a los 15min. viendo tele con migo, obvio esas películas de terror que repiten a cada momento la noche esa de halloween. Avanzaba la hora y entre cariñitos y besitos, ella se quedo dormida, y yo para no ser malo la deje ahí, recostada entre las sabanas blancas de mi cama, me fui a hacer unas tostadas con mantequilla de maní haciendo hora hasta que mis hermanos chicos llegarán de una vez y despreocuparme, me senté en el sofá grande, el que cuando te sientas da sueño instantáneo, apagué las luces y me quede dormido.

Las cortinas se empezaron a mover, el viento era fuertísimo, se oían crujir de puertas y entre las sombras un tipo de cara pálida envuelto en una capa oscura, apareció frente a mis ojos, se acercó lentamente y con sus filosos dientes perforó mi cuello, en mis oídos susurró que debía cambiar mi vida, ¡estoy seguro!. Se supone que eso fue lo que pasó, pero nadie me cree, yo estoy seguro es así, mi novia dice que fue un sueño o más bien una mala pesadilla, ¡es horrible que no te crean!, así que opté por la mejor solución terminé ahí mismo con ella, sí, le dije que si era mi polola tenía que creerme es lo principal, ¿o no?, confiar en la pareja, y como no fue así, chaito no más, se puso a llorar como loca, pero no sé por qué, no me importó, la heche de la casa. Al otro día, no me levante si no hasta cuando había bajado el sol, fui a comprar unos tarros de pintura y encargue un ataúd a la proveedora fúnebre, que quedaba cerca de mi casa, cuando llegué me encerré en mi cuarto, prendí la luz artificial, sí era la mejor de 25kw, bajita, par qué no me molestarán los ojos, corrí los muebles y empecé a pintar las paredes de negro, resulta qué se veían genial, cambié las cortinas y al otro día instale mi nueva cama, el ataúd había quedado justo a mi medida.

Ya habían pasado como siete días, yo me estaba adecuando a mi nueva vida, la loca de mi ex, me llamó, pero yo ni ahí con volver a verla, si total no creo que se acostumbre a vivir con migo, la quiero sí, obvio, sí ella es súper buena, tiene una cara de niña y cuando sonríe irradia felicidad a cualquiera, pero no basta. También llamaron de la universidad porque según ellos estaban preocupados por mi, no les creo nada, sí igual se las arreglan con los demás alumnos, mis papás no me ven desde que me dejaron a cargo de mis hermanos porque ese mismo día me encerré y de ahí que no salgo cuando están, me gritan a través de la puerta qué salga, que si me pasa algo les tengo que contar, típica preocupación de padres, pero yo les contesto que estoy bien, que no se preocupen, y que si siguen molestando me voy, me responden que me llevarán al siquiatra, que mi ex habló con ellos para decirle que estaba preocupada, pienso en silencio, y que le importa a ella, si yo termine hace rato, no tengo relación alguna con la mina.

Decidí dejar la universidad para siempre, ese no es mi destino, aparte no puedo salir de día, ósea con la luz del sol, es como si quemará mi piel, me siento seguro en la oscuridad.

Hoy siento hambre como nunca antes, no me satisface la comida normal, no sé que me está pasando, quizás a eso se refería el tipo que me vino a ver, cuando recuerdo la sangre correr por mi cuello ese día, se me hace agua la boca, roja, tan roja, tan deliciosa, tengo todos mis brazos marcados, no me pude resistir, me corté con la tijera, necesitaba de ese líquido vital, pero necesito más, más.

Ahora sí, le saqué a mi papá la chaqueta larga de cuero negro y el revolver que ocultaba en un cajón de la cocina, estoy listo, son aproximadamente las 24 horas, casi es media noche, perfecto para almorzar, me cubrí la cabellera desordenada con un sombrero de copa, me veo genial, solo creo qué no soy normal, mis colmillos son los mismos que siempre, no han crecido nada, pero no puedo esperar un día más. Camino por el asfalto, el día es perfecto, cortaron la luz en todo el sector y la luna llena es la única encargada de marcar mi sendero, aún así me voy apegado a la pared, me oculto en cada sombra, estoy al asecho, aún no hay un alma en la calle, pero tarde o temprano caerá la primera víctima, pienso dejarla viva para que me sea útil otro día, me emociona el solo hecho de pensar en la sangre corriendo por el cuerpo indefenso de un humano y es música para mis oídos el chillido que emite el cuerpo asustado, es bello ver la última bocanada de aire de la persona que esta muriendo entre tus brazos. más aún si ella será mi almuerzo. Sonrío al pensar en esto, y sigo. En este sector abundan los callejones mi aperitivo creo que será ese fastidioso gato que no para de aullar, así que desvío un momento mi rumbo, entro en el callejón, con cuidado camino para no tropezar con las bolsas de basura, saco mi browning, modelo hi power, calibre 9 mm, apunto y disparo, lástima que el gato se salvó, mi aperitivo salió corriendo por entre los techos cercanos, camino de regreso, y me doy cuenta de que las cortinas se comienzan a abrir, el disparo llamó la atención de los vecinos, como un ratón de cuidad me agacho y escondo rápidamente en un rincón, justo antes de que los ojos curiosos alcancen el punto en que me encuentro, poco después vuelven a cerrarlas.

Me levanto y camino, entre tanto juego se ha pasado la hora, me queda poco tiempo, tengo sed de sangre. Justo al frente, aparece una familia, creo que venían de una junta en alguna casa vecina, es perfecto, ajusto mi sombrero para ver mejor, abrocho un botón de la chaqueta, bajo la mirada al suelo para ocultar mi cara, mi lengua roza suave mis labios, mi boca no aguanta más, necesito beber, en un segundo tengo el revolver en mi mano mirando fijamente a la familia que se ve asustada, me río para mis adentros, estoy dispuesto traccionar el gatillo en ese instante. Pero algo atraviesa mi corazón, siento algo frío, agudo. Me he demorado demasiado, el padre también disponía de un revolver y me a apuntado, en cámara lenta veo mi vida girar a mi alrededor, una voz reconocible grita a lo lejos, a mi espalda, ella llora desesperada, siento los pasos corriendo, he caído al suelo, no me queda más que cerrar mis ojos, ella ha llegado, sus brazos rodean mi cuerpo destrozado, la ropa cada vez se impregna más de rojo, sus ojos húmedos en lágrimas, con una voz quebradiza me dice te amo, te amo , te amo, yo no respondo, sigo inmóvil, ya no siento dolor, los sonidos se escuchan cada vez más lejos, creo que ella tenía razón, me estaba volviendo loco, creo que todo había sido un sueño, mis manos están frías, y su voz se ha esfumado, aún me queda el recuerdo de su voz diciendo te amo, y lloro en algún lugar.